Julio González y la Expresión Figurativa de su Arte


<<No todo lo que se pinta con un pincel merece ser llamado arte>> Definir el instinto creativo de los grandes maestros, su pensamiento y sobre la historia del arte de la pintura, nos llevaría muchas páginas, pero es indudable que ellos siguen siendo un referente en los comienzos de muchos artistas. Se puede pintar, pero para transformar un rostro u objeto en arte, tenemos que situarnos en otra dimensión. Expresar la profundidad de una mirada o la fugacidad de un breve instante de emoción, se puede lograr a través de muchas de las variantes de nuestra pintura, pero quien se dedica al “Realismo” sabe que el detalle se pone de manifiesto en cualquier obra figurativa. Un desarrollo artístico, con el que Julio González ha tratado de expresarse toda una vida. “Solo el mayor impacto visual te invita a reflexionar”

La improvisación de un sueño

Como sabemos, los movimientos de un niño y sus descubrimientos sobre lo desconocido van acompañados de la mano de una madre o un padre. En mi caso y siendo pequeño, iba a misa con mi familia y no podía evitar observar los cuadros antiguos de sus paredes; en aquel entonces ya me empezaban a llamar la atención y me invadían unas ganas tremendas de copiarlos. Con lo cual, mi primera experiencia con el arte fue a la edad de seis o siete años, y esta se basó en pintar vírgenes, una detrás de otra y con las pinturas que tenía mi padre. Como anécdota; para los tonos blancos usaba pasta de dientes y los negros o marrones, betún para los zapatos. No se trataba de pinturas, pero me permitía hacer lo que quería, tratar de pintar como lo hicieron aquellos grandes pintores que consiguieron alimentar mis pequeños sueños de artista.

Aprendiendo de grandes artistas

A lo largo de mi carrera, he podido vivir y compartir muchos eventos importantes, así como diversas exposiciones, de las que destaco las que tuvieron lugar en las Galerías Nonell de Barcelona, y Alcolea o Nolde de Madrid. Por otra parte, galas o concursos de arte con los logré obtener diversos premios. También fue memorable mi estancia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ya que me permitió ver un horizonte más amplio sobre el ambiente artístico de la época. Toda una experiencia que, contó con la ayuda de Catedráticos como Fernando Peña y Pedro Mozos, gracias a los cuáles, obtuve el permiso necesario para copiar en el Museo del Prado con el número 48, etapa que me marcó a lo largo de mi carrera artística, ya que me permitió adquirir más conocimiento de los Grandes Pintores Españoles y de los Maestros del Renacimiento.


Realismo como punto de referencia

La realización de quien se dedica a las Bellas Artes puede venir de distintas fuentes, pero en mi caso, quizá comenzó en la segunda época de mi carrera como pintor y una vez estudiados los pintores del Renacimiento, en especial los italianos, para plasmarlos en mis lienzos y como enriquecimiento personal. De hecho, hice varias copias, destacando una Gioconda de Leonardo, detalle en profundidad sobre sus manos, el Cristo Muerto de Mantegna, y muchos otros.

Definiendo un estilo de pintura

En la trayectoria de un artista, este puede conocer distintos formatos creativos, pero mi estilo se basa principalmente en un arte figurativo e hiperrealista. No obstante, también he realizado impresionismo y abstracto; este último porque me relaja en períodos de descanso. He probado diferentes técnicas, pero al final he elegido la de óleo sobre tabla porque es la que mejor se ajusta a mi estilo de pintura.

Haciendo frente a los obstáculos

Tras el estancamiento por las crisis de 2008 y la actual crisis del COVID-19, en mi opinión, creo que estamos todos los pintores (mujeres y hombres) en un momento de Stand-by y a la espera de ver que nos puede deparar el futuro tras salir de esta pandemia. Pero haciendo frente a la situación y sin dejar de crear nuevas posibilidades de desarrollo artístico. Por el momento, tengo varias exposiciones individuales y algunas colectivas con algunos colegas, con las que espero poder compartir buenos momentos y a las que aprovecho para invitaros a conocer.

Instantes de un recuerdo

He podido compartir muchos momentos emocionantes entre buenos artistas y a solas conmigo mismo, pero tras todo este tiempo, recuerdo a un joven de 22 años, que estando de copista en el Museo del Prado, pintaba una copia de ‘La Virgen de la Rosa de Rafael. Sin duda, fue mágico encontrarse con la realidad del genio de Urbino.


Como anécdota, mi copia se me cayó muy cerca del original, estando a punto de dañarlo, y el director de la oficina de copias del museo, me obligó a atar mi cuadro con una cuerda al caballete.

Todas las formas de ser feliz se parecen entre sí. Solo los desgraciados de su infortunio hacen un caso personalísimo

Muchas gracias.

Para conocer más sobre el arte de Julio González, su pintura  y actividades, lo puedes hacer a través de los siguientes enlaces:



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